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Inclusión Financiera con Educación

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Cuando los García llegaron alogo la ciudad, todo era alegría. La familia estaba compuesta por don Eduardo, doña Alba y sus tres hijos. Si bien no eran ricos, tenían buen nivel de vida: escuela privada, vacaciones, automóvil... el salario de don Eduardo lo permitía. Sin embargo, al cabo de varios años de bonanza, la empresa en la que laboraba don Eduardo cerró y éste se quedó sin trabajo. Eso no fue lo peor: la desinformación había llevado a los García a cometer errores que dañaron su economía, como endeudarse más allá de su capacidad.

Como consecuencia de ese uso desmedido del crédito, muy pronto pudieron pagar sólo el mínimo en sus tarjetas de crédito, lo que provocó que sus finanzas fueran inestables. Por si fuera poco, el hijo mayor de don Eduardo y doña Alba tuvo que ser operado de emergencia y la cuenta del hospital ascendió a varios miles de pesos.

 

Sólo 18.5% de los mexicanos lleva algún tipo de registro de sus deudas, gastos, ingresos y ahorro.

Fuente: Primera Encuesta sobre Cultura Financiera en México, Banamex-UNAM.

 

Así, las deudas y gastos los superaron y tuvieron que malvender su casa y empeñar algunos bienes. A doña Alba no le quedó más remedio que colgar sus buenos trapos y comenzar un negocito de comida.

Más importante que tener dinero es saber cómo administrarlo. Sin embargo sólo un segmento muy pequeño de la población sabe cómo hacerlo. La desinformación y el desconocimiento de los productos y servicios financieros llevan a muchos mexicanos a vivir situaciones parecidas a la de los García.

La Encuesta Nacional sobre Usos de Servicios Financieros, publicada en 2009 por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), revela que –como los García– 62% de los entrevistados no conocen o entienden muy poco sobre productos y servicios financieros. Los resultados de la misma encuesta indican también que 4 de cada 10 tarjetahabientes no pagan el total de sus adeudos al final de cada mes y la mitad de éstos sólo liquida el pago mínimo que requiere el estado de cuenta de su tarjeta de crédito.

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Otro error de don Eduardo fue dejar de lado la previsión, ya que no tenía ahorros ni fondo para emergencias que le permitieran cubrir sus gastos mientras encontraba otro trabajo. Mucho menos contaba con un seguro, pues siempre pensó que era un gasto innecesario que atraía la mala suerte. De haber contado con un seguro de gastos médicos mayores, parte importante de la hospitalización de su hijo hubiese sido cubierta por la aseguradora y así sus finanzas no se hubiesen afectado tanto.

Inclusión con educación

Al acceso y uso de los servicios financieros se le denomina Inclusión Financiera, y es importante porque permite movilizar

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tus ahorros, recibir créditos, administrar riesgos y participar en los sistemas de pago.

La Inclusión Financiera busca que tú, tu hermano, tu papá y toda la población esté en posibilidad de contratar servicios financieros adecuados, formales y acordes a sus necesidades. Esto implica ingresar en el sistema financiero formal. Pongamos un ejemplo: contratar una cuenta bancaria (ahorro formal) te permite guardar tus ahorros con mayor seguridad que si llenaras un cochinito, participaras en una tanda o escondieras tus billetes bajo el colchón (ahorro informal). Pero de muy poco sirve tener acceso a los productos y servicios si no sabemos cómo utilizarlos, por ello la inclusión financiera debe ir de la mano con la educación.

El cúmulo de conocimientos y habilidades que ayudan a tomar decisiones, evaluar riesgos y aprovechar oportunidades es la Educación Financiera. Ésta te permite, por ejemplo, saber cómo usar tu tarjeta de crédito para financiarte hasta por 50 días sin pagar intereses, cómo identificar la Afore que te conviene más y cómo reconocer cuál seguro se adapta mejor a tus necesidades.

 

 

La mitad de los mexicanos que usan tarjeta de crédito se han atrasado en sus pagos al menos una vez. Entre ellos, el 70% lo ha hecho 2 veces o más

Fuente: Encuesta Nacional en Viviendas sobre el Uso de Servicios Financieros, de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

 

Para todo el país

Bajo el lema Inclusión Financiera con Educación, del 4 al 10 de octubre se realizará en todo el país la Semana Nacional de Educación Financiera (SNEF). El objetivo es difundir mensajes que te permitan aprovechar más los productos y servicios financieros. A lo largo de todo el territorio nacional habrá actividades gratuitas, talleres, pláticas, cursos y exposiciones disponibles para toda la población, desde niños de primaria hasta adultos en plenitud, incluyendo grupos específicos como universitarios, amas de casa y microempresarios.

fotoEstas actividades serán coordinadas por la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), la Asociación Mexicana de Administradoras de Fondos para el Retiro (Amafore), la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar), la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), el Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB), la Asociación de Bancos de México (ABM), la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) y la Asociación Mexicana de Agentes de Seguros y Fianzas (AMASFAC). Además, decenas de instituciones públicas y privadas participarán como socios estratégicos.

También encontrarás material didáctico que apoyará tu aprendizaje como las Conduguías, que te presentan de forma sencilla consejos sobre un tema en particular: Ahorro Formal, Afores, Ahorro en tu hogar, Tarjeta de Crédito, Crédito Hipotecario y Finanzas Personales. De forma adicional encontrarás trípticos que abordan temas como: Presupuesto Familiar, Seguros, Seguros de Hogar, Inversión y Portabilidad de Nómina.

La Semana Nacional de Educación Financiera es un buen medio para que comiences a informarte sobre aquellos aspectos que tienen que ver con tus finanzas personales y la administración de tus recursos.

 

Al año, puedes llegar a gastar alrededor de 9 mil pesos en gastos hormiga, esto es, revistas, cigarros, café, fritangas, chicles y refrescos.

Fuente: Condusef.


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